Antiguo filipina

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. Antiguo filipina

HAZED CATALINA ESCORTS

Tras la llegada de los españoles muchos misioneros católicos comenzaron a emplear aborígenes como traductores, creando una clase bilingüe conocida como ladinos.

Estos individuos, particularmente el poeta traductor Gaspar Aquino de Belén , produjeron poesía escrita en alfabeto romano, principalmente en el idioma Tagalo. Pasyon es una narrativa acerca de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo iniciada por Gaspar Aquino de Belén.

Las narrativas en versos, o komedya, eran ejecutadas en los idiomas regionales para la mayoría iletrada. Eran también escritos en alfabeto romano en las principales lenguas y ampliamente difundidas. Los indígenas tenían una primitiva literatura poética y narrativas, y sobre ella se insertaron las influencias españolas.

De esta forma fue como nacieron los corridos y las populares comedias de moros y cristianos, con intermedios cómicos y melodías y danzas del repertorio local. De esta época, destaca Francisco Balagtas , autor de Florante at Laura. Destacan textos poéticos loas, composiciones religiosas, satíricas, etc.

Pero la figura de mayor relieve es José Rizal En publicó en Berlín la novela Noli me Tangere , como denuncia de los abusos cometidos por las órdenes religiosas en Filipinas. Cuatro años después, en Londres , insistiría sobre el tema de los privilegios religiosos con su segunda novela El Filibusterismo. Fue asimismo, inspirado poeta, entre los que destacan los escritos antes de su ejecución: La caída del dominio español supuso la apertura hacia la estética de occidente, pero siempre desde el enfoque dirigido por el nuevo colonizados: El inglés , obligatorio en las escuelas, iría sustituyendo gradualmente al español , como lengua de la cultura.

Posteriormente destacan Edith Tiempo, Bienvenido Santos y Alejandro Hugana, autores de dramas en verso y codirectores de la primera revista de poesía en lengua inglesa Signaturas. Numerosos son también los literatos bilingües inglés-tagalo , español-tagalo entre ellos, M. Actualmente podemos destacar a los académicos de la lengua Guillermo Gómez Rivera y al Dr. En surrealismo Joel R. Saliven y Lina Llancuc, en grafismo Rodolfo P.

Las Filipinas tiene varios héroes nacionales. Considerado como el primero en repeler la agresión occidental fue Lapu-Lapu de la isla Mactan, quien mató a Fernando de Magallanes.

Tras la llegada de los españoles muchos misioneros católicos comenzaron a emplear aborígenes como traductores, creando una clase bilingüe conocida como ladino. Estos individuos, particularmente el poeta traductor Gaspar Aquino de Belén , produjeron poesía escrita en alfabeto romano, principalmente en el idioma tagalo.

En publicó en Berlín la novela Noli me tangere , como denuncia de los abusos cometidos por las órdenes religiosas en Filipinas. Cuatro años después, en Londres, insistiría sobre el tema de los privilegios religiosos con su segunda novela El Filibusterismo. El inglés, obligatorio en las escuelas, iría sustituyendo gradualmente al español, como lengua de la cultura. Posteriormente destacan Edith Tiempo , Bienvenido Santos y Alejandro Hugana , autores de dramas en verso y codirectores de la primera revista de poesía en lengua inglesa Signaturas.

Hasta los años 70, el español en su declinar sigue siendo una lengua de cultura y los autores hispano filipinos siguen escribiendo y publicando en español: Harapientos, enfermos, y débiles por no tener nada que llevarse a la boca.

En los días de resistencia, estos soldados no admitieron nunca la derrota de la metrópoli. Sin embargo, terminaron por abandonar el lugar tras recibir noticias de la retirada definitiva de España de la colonia. Corría por entonces el Siglo XIX, una época aciaga para el ya inexistente imperio español. De aquellas regiones conquistadas y colonizadas por medio mundo, tan sólo quedaban en cartera Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam.

Pero amigo, había que defender los resquicios de la gloriosa España que un día fuimos fuera a la costa que fuere. A su vez, y por si fuera poco, mientras nosotros caíamos en picado, un nuevo imperio asomaba lentamente la cabeza en el mundo: Estados Unidos un país que por entonces no contaba ni años desde su fundación pero que ya se creía en derecho de meter las narices allí donde quisiera.

Allí, desde y bajo un calor mortal, los militares libraban una batalla a fusil y machete en un intento de sofocar una revuelta que podía acabar con el dominio hispano en la zona. Un breve respiro para España en una época repleta de guerras.

Y es que, como el norte del continente se le había quedado pequeño, sus gobernantes empezaron a mirar al exterior en busca de nuevos territorios que besaran la bandera de las barras y estrellas.

Entre otros, Cuba, Puerto Rico y Filipinas. Sabedores de la desesperación que generaban en la Península estas colonias y la cantidad de hombres y monedas que estaban costando a España, consideraron que era el momento de intentar apropiarse de ellas. Así pues, Estados Unidos comenzó a ayudar de forma disimulada un secreto a voces, que se podría decir a día de hoy a las colonias con armas y dinero para que se independizaran de la metrópoli.

Por si hubiera pocos problemas, días después de que los Estados Unidos se pusiera belicoso, los revolucionarios filipinos volvieron a sacar el fusil e iniciaron una nueva cruzada contra los españoles. Así pues, recibiendo los cañonazos norteamericanos por mar y el plomo colonial desde tierra, los menos de La guerra, en definitiva, estaba perdida incluso antes de comenzar.

Cuando la revolución estalló, no lo hizo por igual en todos los territorios filipinos. Precisamente, una de esas comarcas en las que la sedición llegó con algo de retraso fue Baler , una pequeña localidad ubicada al noreste de Filipinas. No obstante, todo cambió cuando, en , volvió a estallar la revolución.

Y es que, temeroso de que el pueblo pudiera revelarse contra los intereses de la metrópoli, los oficiales hispanos del lugar —representadas entonces por el comandante Irizarri- decidieron pedir refuerzos para mantener el orden. A los pocos días llegó para evitar futuras insurrecciones un destacamento de 50 cazadores españoles al mando de un joven teniente de 19 años apellidado Mota.

Así pues, creó diferentes grupos que se diseminaron a lo largo y ancho de Baler. No pudo cometer mayor error pues, tras algunas noches, los rebeldes aprovecharon su superioridad numérica para darles de machetazos hasta la extenuación. Faltó poco, de hecho, para que lo consiguieran pues —con la oscuridad de aliada- asaltaron las posiciones españoles en el pueblo acabando con media decena de españoles e hiriendo a otros tantos. A su vez, y para desgracia hispana, la mala fortuna quiso que también falleciera el joven y prometedor teniente Mota.

Una muy mala noticia ya que, si hubiera tenido algo de paciencia, se podría haber enterado de que, aunque con sufrimiento, se había rechazado al enemigo.

Tras este ataque, Irizarri entendió lo preocupante de la situación y, hasta el chambergo de la revolución, decidió establecer la que sería la defensa de Baler.

Por otro lado, y debido a que el destacamento había sido diezmado, pidió que acudiera desde España un relevo que pudiese hacerse cargo de la situación. Este nuevo destacamento hizo el relevo a sus compañeros en mayo.

Eran tan sólo 54 valientes, pero estaban dispuestos a dejarse las pestañas para defender a España aunque fuera a miles de kilómetros de distancia. Sin embargo, cerca de ellos había una ingente cantidad de rebeldes decididos a devolverles a la Península en una caja de pino.

Por entonces, la colonia ya se había levantado en armas y los españoles perdían batalla tras batallas contra los lugareños. Era indudable que nuestro pequeño destacamento seguía excitando la codicia y las preferencias enemigas. Allí, pretendían resistir hasta la llegada de refuerzos o hasta que, tras una sangrienta lucha, no quedara ni un solo de ellos con vida. El 1 de julio, mientras el calor asfixiante golpeaba con fuerza a los soldados españoles, se dio el primer disparo de un asedio que duraría días.

Éste salió de un fusil filipino mientras Cerezo patrullaba, como hacía a diario con otra docena de hombres, las inmediaciones de la iglesia. El enemigo acababa de llegar y, sabedor de que era imposible plantarle cara en mitad de la meseta, el oficial español tocó a retirada. Todos los militares partieron entonces hacia la seguridad de la iglesia, edificio en cuya torre ondeaba la bandera rojigualda. Para ello, tapiaron las ventanas dejando sólo unos pequeños resquicios por los que poder disparar sus fusiles.

Por otro lado, arrancaron varias baldosas del suelo para fabricar un horno con el que cocinar pan, hicieron una letrina en un corral anexo al recinto e, incluso, socavaron la tierra para construir un pozo en el que encontraron agua.

Una suerte que les permitió mantenerse en pie durante casi un año sin morir de deshidratación. Mientras los Cazadores andaban de reformas, los filipinos no se quedaron —ni mucho menos- quietos. Esa misma noche llegó un gran contingente rebelde al mando de Teodorico Luna Novicio, quien mandó construir también una línea de zanjas alrededor de la iglesia para evitar la huida de los sitiados.

En los días posteriores, mientras los héroes españoles empezaban a aclimatarse al que sería su nuevo hogar, los filipinos demostraron su caballerosidad enviando a los sitiados varios mensajes en los que les informaban de la retirada española de la colonia.

Trataron por todos los medios de hacerles comprender que nadie vendría a rescatarlos y que estaban solos ante el peligro. Sin embargo, ninguno de ellos estaba dispuesto a capitular por lo que, arguyendo que se trataba de un maquiavélico plan para hacer que se rindieran, siguieron preparando la defensa sin un atisbo de duda: Filipinas era, para ellos, rojigualda.

Tan caballeroso fue en principio el combate que sitiadores y sitiados llegaron a intercambiarse regalos.

La cultura de Filipinas es considerada como la única cultura hispánica de Asia. A lo largo de la . Cuando los Estados Unidos colonizaron el país, esto no usó el viejo asiento del poder español en la Manila Intramuros. En cambio, ellos. 27 May Además, ella sola ha mantenido viva una antigua tradición y, en el rituales de la tribu Butbut del grupo étnico kalinga en el norte de Filipinas. Españoles en el mundo. Guillermo Gómez Rivera, escritor y miembro más antiguo de la Academia Filipina de la Lengua Española. Escritor, periodista, poeta.

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